Estudié ingeniería civil industrial en la Universidad de Chile. No porque me gustara realmente, sino porque tenía facilidad para las matemáticas. Y aunque no me gustaba tanto, no se me ocurría nada mejor que hacer con mi vida (como a muchos a esa edad...). Porque durante mucho tiempo tuve muchas creencias limitantes e inseguridades que no me permitían descubrirme en relación con el mundo, y en el fondo, disfrutar de mi vida, y encontrar las cosas que amaba.
Poco a poco fui derribando esos límites. Y fui descubriendo que en verdad podemos transformarnos, y mucho. Recuerdo que en una ocasión, un profesor de uno de mis ramos dijo que se podía aprender a ser más interesante, y más gracioso. ¿En serio? ¿Se pueden aprender ese tipo de cosas? Me sorprendí la primera vez que escuché eso. Decidí acompañarme por un psicólogo. Hice talleres de elevación de consciencia. Me inicié en reiki. Estudié constelaciones familiares. Empecé a probar cosas diferentes, y de todo ello fui sacando mis propios aprendizajes, y mis propias experiencias.
Así, fui transformando creencias respecto a cuánto podemos transformarnos las personas. La personalidad es, en su mayoría, moldeable. ¿Es un camino corto? ¿Es fácil? No lo sé, pero se puede. Y si hay algo que se resista a cambiar, es porque no sabemos cómo hacerlo... todavía.
Así que en este camino de exploración encontré la descodificación biológica. Y esto rompió todos los límites de lo que creía posible. La sanación biológica de muchas enfermedades, aún aquellas sin solución desde la medicina tradicional, se hace posible.
Actualmente, este es mi camino. Soy terapeuta en biodescodificación de la
escuela francesa de descodificación biológica, y realizo sesiones individuales, cursos y talleres en temáticas relacionadas con la biodescodificación.